Introducción
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Contexto: de práctica tradicional a objeto de estudio científico
En el contexto de la meditación y la ciencia: qué dicen los estudios, es importante conocer cuándo comienza a introducirse esta práctica en la cultura occidental y cómo se consolida de manera progresiva a lo largo del tiempo. Este proceso se desarrolla principalmente a mediados del siglo XX, gracias a figuras como el monje vietnamita Thich Nhat Hanh o el Dalai Lama, quienes fueron fundamentales para el acercamiento de Occidente a la práctica de la meditación. Otra figura importante es Jon Kabat-Zinn, quien en los años 70 impulsó un enfoque innovador al crear un servicio clínico especializado en la reducción y tratamiento del estrés a través del mindfulness.
Estos precedentes significaron el comienzo del interés de la comunidad científica por la meditación, lo que impulsó la inversión de recursos y talento en su investigación, un campo que continúa vigente y en constante desarrollo. Entre los resultados obtenidos se encuentran diversos estudios de investigación neurocientífica que sugieren que la meditación puede modificar la estructura y el funcionamiento del cerebro. Incluso, investigaciones basadas en neuroimagen han mostrado hallazgos relevantes, como un mayor grosor cortical en áreas relacionadas con la atención, la regulación emocional y la introspección, así como incrementos en regiones como la corteza prefrontal y la ínsula en personas que practican meditación de manera habitual.
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Por qué la ciencia ha empezado a investigar la meditación
Se puede confirmar que la comunidad científica ha comenzado a investigar la meditación con el objetivo de comprender su impacto en la biología humana en diferentes niveles, así como para validar los beneficios que puede aportar. Este interés surge de la observación, durante siglos, de esta práctica en distintos escenarios del continente asiático, donde se ha asociado tradicionalmente con mejoras en la condición humana, aunque muchas de estas afirmaciones no habían podido demostrarse científicamente más allá de relatos y observaciones de maestros de meditación y sus estudiantes.
En Occidente, la meditación llegó a considerarse durante un tiempo una práctica de carácter casi esotérico y con escaso fundamento científico. Sin embargo, esta percepción ha cambiado con el paso de los años gracias al desarrollo de la investigación científica y al trabajo de figuras relevantes como Paramahansa Yogananda, quien fue un referente en la introducción del yoga —estrechamente relacionado con la meditación— en la cultura occidental.
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Qué encontrará el lector en el artículo
En esta entrada, el lector podrá encontrar las razones que han llevado a la comunidad científica a estudiar en profundidad la meditación, así como su impacto en el organismo y en la salud mental. También se abordan algunos de los beneficios más destacados que han sido acreditados por la ciencia a través de diferentes investigaciones.

¿Qué es la meditación desde el punto de vista científico?
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Definición utilizada en estudios
La comunidad científica suele coincidir en que la meditación es una práctica mental y física que ayuda a entrenar la atención y la conciencia, de manera similar a como el ejercicio físico fortalece el cuerpo para obtener una serie de beneficios. También existe un amplio consenso en que se trata de una herramienta efectiva para mejorar el bienestar emocional, siendo cada vez más utilizada en terapias psicológicas y emocionales.
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Tipos de meditación más investigados
En la actualidad, los tipos de meditación más estudiados son el mindfulness (atención plena), la meditación trascendental y la vipassana. El mindfulness es el más investigado y consiste en la observación interior de los propios pensamientos y emociones, sin establecer juicios sobre ellos. La meditación trascendental se basa en la repetición silenciosa de un mantra con el objetivo de alcanzar un estado de profunda relajación.
La vipassana se centra en la observación de las sensaciones corporales y de la respiración, con el fin de desarrollar la autoconciencia. Otras prácticas ampliamente estudiadas son la meditación de compasión, orientada al desarrollo de este sentimiento hacia los demás, y el zen, una meditación sentada que se enfoca en la respiración para favorecer la calma mental y la claridad de pensamiento.
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Cómo se estudia en laboratorio
Es de conocimiento casi general que los procesos y efectos de la meditación constituyen un subcampo de investigación que se estudia cada vez más, debido a las evidencias sobre sus beneficios. Para ello, los equipos científicos utilizan técnicas e instrumentos cada vez más avanzados, como la resonancia magnética funcional y la electroencefalografía, herramientas clave para comprender lo que sucede a nivel neurobiológico y en el organismo de las personas mientras meditan.
Estos avances han significado un punto de inflexión, ya que el progreso de la ciencia ha permitido demostrar múltiples beneficios de la práctica meditativa. En otros casos, la investigación se centra en observar los cambios comportamentales y emocionales que experimentan las personas después de iniciar la práctica de meditación, los cuales suelen mostrar patrones comunes que indican una evolución positiva en el bienestar emocional y físico.
Beneficios de la meditación según la ciencia
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Cambios a nivel cerebral
A continuación se exponen algunos de los cambios demostrados científicamente que pueden ocurrir en el cerebro con la práctica de la meditación.
GABA (ácido gamma-aminobutírico). La meditación puede incrementar los niveles de GABA, un neurotransmisor inhibidor que ayuda a calmar la actividad del sistema nervioso y favorecer un estado de relajación.
Serotonina. Conocida popularmente como el neurotransmisor de la felicidad, se ha demostrado que la meditación puede contribuir al aumento de sus niveles, favoreciendo la estabilidad emocional.
Dopamina. Aunque suele asociarse con la sensación de placer, la dopamina también participa en la regulación de la atención. La meditación ayuda a mantener un equilibrio en la liberación de este neurotransmisor.
Neuroplasticidad. El cerebro humano posee una notable capacidad de cambio y adaptación. La meditación favorece estos procesos al promover modificaciones neuronales positivas y mejorar la adaptabilidad cerebral.
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Regulación emocional
A nivel emocional, la meditación funciona como un excelente regulador, ya que se ha demostrado que ayuda a reducir el estrés y la ansiedad, mejorar la concentración y la memoria, favorecer el autoconocimiento y contribuir a la mejora de la calidad del sueño. Asimismo, su práctica se ha asociado con una mejoría en el rendimiento laboral y deportivo, entre otros aspectos relacionados con el bienestar general.
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Beneficios en el cuerpo
En cuanto a los beneficios más asociados con el ámbito corporal, se ha demostrado que la meditación puede ayudar a reducir la presión sanguínea y la tensión muscular, disminuir los niveles de cortisol, mejorar la calidad del descanso y favorecer la digestión, entre otros efectos relacionados con el bienestar físico.

Diferencia entre meditación y mindfulness
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Definición de meditación
Podemos definir la meditación como la observación y aceptación de los pensamientos y emociones sin juzgarlos, entendida como una práctica ancestral que consiste en centrar la atención en el momento presente. Se trata de un ejercicio de mente y cuerpo en el que la persona dirige su conciencia hacia un punto de enfoque específico, entrenando la mente para alcanzar un estado de mayor claridad y autoconocimiento. Aunque existen diferentes formas de describirla, todas comparten un elemento común: la meditación es un ejercicio de observación interior.
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Definición de mindfulness
El mindfulness es una práctica que consiste en enfocar la atención en el aquí y el ahora, promoviendo el desarrollo de la conciencia plena sobre las experiencias presentes.
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Relación entre ambos conceptos desde la investigación científica
En este punto es difícil ser totalmente exacto, ya que existen matices al intentar diferenciar ambos conceptos. En esencia, puede afirmarse que el mindfulness puede considerarse una forma de meditación, aunque no existe un consenso absoluto dentro de la comunidad científica, entre maestros o practicantes, probablemente porque en la práctica no resulta estrictamente necesario establecer una separación rígida.
Para acercarse a su comprensión, puede señalarse que el mindfulness se enfoca principalmente en la atención plena en el momento presente, mientras que la meditación, entre otros objetivos, puede orientarse hacia la liberación o el entrenamiento de la mente para alcanzar estados de mayor calma mental. No obstante, ambas comparten un elemento central: el desarrollo de una mayor conciencia de uno mismo.
Meditación y ciencia. ¿es una herramienta terapéutica?
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Uso de la meditación en psicología y medicina
National Institutes of Health afirma que diversos estudios han investigado recientemente si la meditación plena puede ayudar a controlar la ansiedad, el estrés y la depresión, así como a manejar el dolor o los síntomas relacionados con la abstinencia de nicotina, alcohol u opioides. También se ha estudiado su posible relación con el control del peso y la mejora de la calidad del sueño.
Aunque algunos resultados son prometedores, los efectos de la meditación pueden ser difíciles de medir de forma precisa, por lo que no es posible establecer conclusiones categóricas en todos los casos. Por esta razón, la meditación no suele considerarse un tratamiento médico único, sino una herramienta complementaria dentro de los enfoques de cuidado de la salud.
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La meditación como complemento, no como tratamiento único
Por lo tanto, y aunque los avances científicos han permitido comprender mejor los posibles beneficios de la meditación, todavía hay aspectos que no se han logrado explicar por completo y otros que requieren mayor investigación. Los resultados obtenidos hasta el momento sugieren que la meditación puede ser un buen complemento para favorecer el bienestar emocional y físico, ya que contribuye al manejo del estrés y a la estabilidad de las emociones.
No obstante, es fundamental recordar que la meditación no debe sustituir los tratamientos médicos ni las recomendaciones de los profesionales de la salud, sino que debe entenderse como un apoyo dentro de un enfoque integral del cuidado personal.