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El Camino Primitivo
Introducción
Hay caminos que se recorren para llegar a un destino y otros que terminan convirtiéndose en una experiencia en sí mismos. El Camino Primitivo pertenece a esta segunda categoría.
Considerado el primero de los caminos de peregrinación hacia Santiago de Compostela, este itinerario histórico une Oviedo con Santiago atravesando algunos de los paisajes más característicos de Asturias y Galicia. Montañas, bosques, pequeñas localidades y patrimonio acompañan al peregrino durante un recorrido que combina historia, naturaleza y esfuerzo físico.
Pero el Camino Primitivo también puede vivirse desde otra perspectiva. Alejarse durante varios días de las rutinas habituales, caminar a otro ritmo y disponer de tiempo para uno mismo puede favorecer momentos de reflexión y desconexión. No se trata de atribuir al Camino efectos terapéuticos, sino de reconocer que cambiar temporalmente nuestro entorno y nuestras rutinas puede abrir un espacio diferente para el bienestar emocional.
En este artículo repasamos la historia del Camino Primitivo, sus etapas, su dificultad, la mejor época para recorrerlo y algunos consejos prácticos para prepararlo. También exploraremos esa dimensión menos visible del Camino: lo que puede aportar la experiencia de caminar, parar y escucharse.
¿Qué es el Camino Primitivo?
El Camino Primitivo es una de las rutas históricas que conducen a Santiago de Compostela y une la ciudad de Oviedo con Santiago, atravesando Asturias y Galicia. La Xunta de Galicia lo considera la primera ruta de peregrinación jacobea conocida y documentada, vinculada a los orígenes de las peregrinaciones hacia Compostela.
Su origen se encuentra en el siglo IX y está estrechamente relacionado con Alfonso II el Casto, rey de Asturias. Según la tradición jacobea, tras conocerse el hallazgo de los restos atribuidos al apóstol Santiago, el monarca viajó desde Oviedo hasta Compostela. Su peregrinación contribuyó a consolidar el culto jacobeo y está considerada un episodio fundamental en los primeros tiempos de la peregrinación a Santiago. No obstante, las fuentes históricas no permiten determinar con exactitud cuál fue el recorrido seguido por Alfonso II.
Durante los siglos IX y X, el itinerario entre Oviedo y Compostela adquirió importancia y fue utilizado por peregrinos procedentes de diferentes territorios. Con el paso del tiempo, el Camino Francés ganó protagonismo, pero el Primitivo mantuvo su relevancia como una de las rutas históricas de peregrinación hacia Santiago.
Hoy, recorrerlo significa combinar patrimonio, naturaleza y esfuerzo físico en un itinerario que conserva una fuerte identidad propia. Su valor histórico y cultural fue reconocido en 2015, cuando el Camino Primitivo quedó incluido, junto con otros itinerarios del norte, en la declaración de los Caminos de Santiago del Norte como Patrimonio Mundial de la UNESCO.
No es únicamente una forma de llegar a Santiago, sino una experiencia en la que el propio recorrido adquiere tanta importancia como el destino.

La historia del Camino Primitivo
La historia del Camino Primitivo está estrechamente vinculada a los primeros siglos de la peregrinación a Santiago de Compostela. Su recorrido entre Oviedo y Compostela adquirió especial relevancia durante la Alta Edad Media, cuando la monarquía asturiana impulsó la relación entre ambos lugares y el culto al apóstol.
Alfonso II y el origen del primer Camino de Santiago
El origen de esta ruta se sitúa en el siglo IX y tiene como protagonista a Alfonso II el Casto, rey de Asturias. Según la tradición histórica del Camino, el monarca viajó desde Oviedo hasta Compostela después de conocer la noticia del hallazgo de los restos atribuidos al apóstol Santiago.
Aquel viaje sentó las bases del itinerario que posteriormente sería conocido como Camino Primitivo. La importancia de la ruta fue creciendo y otros miembros de la monarquía asturiana realizaron también peregrinaciones hacia Compostela. Alfonso III, por ejemplo, peregrinó desde Oviedo en varias ocasiones durante el siglo IX.
De ruta histórica a experiencia para el peregrino actual
Con el traslado de la capital del reino a León, durante los siglos XI y XII el Camino Francés adquirió un protagonismo cada vez mayor. Aun así, el Camino Primitivo continuó siendo utilizado por peregrinos atraídos, entre otros motivos, por las reliquias conservadas en Oviedo y por la importancia religiosa de Lugo. La presencia histórica de antiguos hospitales de peregrinos a lo largo de la ruta es también un testimonio de su pasado jacobeo.
En 2015, el Camino Primitivo quedó incluido, junto con otros itinerarios del norte peninsular, en la declaración de los Caminos de Santiago del Norte como Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Su historia sigue presente hoy en el paisaje, en el patrimonio y en las localidades que atraviesa, haciendo que recorrerlo sea también una forma de acercarse a los orígenes de la peregrinación jacobea.
¿Cuántos kilómetros tiene el Camino Primitivo?
Una de las primeras decisiones al preparar el Camino Primitivo es determinar cómo distribuir las jornadas. No existe una única forma de hacerlo: las etapas pueden adaptarse al tiempo disponible, a la condición física de cada persona y a los lugares en los que se quiera descansar.
En Asturias, Turismo Asturias divide el recorrido hasta el Puerto del Acebo en siete etapas. Desde allí, el Camino continúa por Galicia hasta Santiago de Compostela, atravesando localidades como A Fonsagrada, Lugo y Melide antes de enlazar con el Camino Francés.
Principales etapas del Camino Primitivo
- Oviedo – Grado: aproximadamente 26 kilómetros. La primera jornada permite dejar atrás Oviedo y adentrarse progresivamente en un paisaje más rural, con una combinación de caminos y pequeños núcleos de población.
- Grado – Salas: unos 22 kilómetros. El recorrido atraviesa Cornellana y continúa hacia un entorno cada vez más montañoso.
- Salas – Tineo: alrededor de 19 kilómetros. Es una etapa relativamente corta, aunque los desniveles hacen que el esfuerzo no dependa únicamente de la distancia recorrida.
- Tineo – Pola de Allande: cerca de 28 kilómetros. Es una de las jornadas más largas del tramo asturiano y requiere una preparación adecuada.
- Pola de Allande – Berducedo: unos 17 kilómetros por el recorrido de Hospitales. Esta variante atraviesa un entorno de montaña más aislado y exigente, por lo que es importante tener en cuenta las condiciones meteorológicas y la disponibilidad limitada de servicios. También existe la alternativa que pasa por Pola de Allande y La Mesa.
- Berducedo – Grandas de Salime: aproximadamente 20 kilómetros. La etapa atraviesa el paisaje del interior occidental de Asturias y ofrece algunos de los escenarios naturales más característicos de esta parte del Camino.
- Grandas de Salime – Puerto del Acebo: unos 13 kilómetros. Aquí termina el tramo asturiano y comienza la parte gallega del Camino Primitivo. Desde el Puerto del Acebo, la ruta continúa hacia A Fonsagrada, O Cádavo, Castroverde y Lugo, para después dirigirse hacia el entorno de Melide y enlazar con el Camino Francés hasta Santiago.
Las etapas no deberían entenderse como una obligación. El Camino no se disfruta más por caminar más kilómetros cada día. Dividirlo de acuerdo con las propias capacidades permite afrontar cada jornada con menos presión y prestar atención a algo que también forma parte de la experiencia: el paisaje, el descanso y el propio ritmo.
Para quien recorre el Camino por primera vez, planificar con cierta flexibilidad puede ser tan importante como preparar la mochila. El objetivo no debería ser cumplir un calendario perfecto, sino llegar a Santiago disfrutando del camino que se encuentra entre el punto de partida y la meta.
¿Es difícil el Camino Primitivo?
El Camino Primitivo está considerado una de las rutas más exigentes del Camino de Santiago. Su dificultad no depende tanto de la distancia de cada jornada como de una orografía marcada por continuos ascensos y descensos, especialmente en el tramo asturiano.
Uno de los puntos que requiere mayor preparación es la zona del Camino de los Hospitales, una variante de montaña que atraviesa un terreno más aislado y con pendientes pronunciadas. Turismo Asturias recomienda contar con una buena forma física para realizar este recorrido.
Esto no significa que sea una ruta reservada exclusivamente a peregrinos experimentados. Una persona que se prepare adecuadamente puede afrontar el Camino Primitivo, pero conviene entrenar previamente, acostumbrarse a caminar durante varias horas y aumentar progresivamente la distancia.
También es importante no plantearse cada etapa como una competición. El cansancio forma parte de la experiencia, pero forzar el ritmo puede convertir un recorrido pensado para disfrutar en una sucesión de jornadas agotadoras.
Prepararse físicamente es importante, pero también lo es llegar al Camino con una actitud flexible. Habrá días mejores y peores, cambios meteorológicos, momentos de cansancio y etapas que exigirán más de lo previsto. Aprender a adaptar el ritmo a las circunstancias también forma parte de caminar.

¿Cuál es la mejor época para hacerlo?
El Camino Primitivo puede recorrerse durante buena parte del año, pero la elección de la fecha es especialmente importante debido a su orografía y a las condiciones meteorológicas de Asturias y Galicia.
La primavera y el otoño suelen ser opciones especialmente atractivas para quienes buscan temperaturas más moderadas y disfrutar del paisaje. En primavera, los bosques y prados muestran una gran intensidad de color, mientras que el otoño transforma el paisaje con sus tonos ocres y rojizos. Turismo Asturias señala precisamente estas estaciones entre las preferidas para recorrer el Camino.
El verano ofrece más horas de luz y, en general, menos precipitaciones, aunque también puede haber jornadas calurosas. Conviene comenzar a caminar temprano y prestar especial atención a la hidratación.
El invierno es la opción más exigente. Las precipitaciones son más frecuentes y en las zonas de montaña pueden producirse temperaturas bajo cero y nevadas.
En cualquier época, consultar la previsión meteorológica antes de cada etapa y adaptar el recorrido a las condiciones del día es una buena forma de disfrutar del Camino con mayor seguridad.
Qué llevar en la mochila
Preparar la mochila para el Camino Primitivo consiste, sobre todo, en encontrar un equilibrio entre llevar lo necesario y evitar un peso que termine condicionando cada jornada. La recomendación de Turismo de Galicia es clara: la mochila debe ser cómoda, adaptarse bien a la espalda y llevar únicamente lo imprescindible.
Entre los elementos básicos conviene incluir calzado cómodo y ya utilizado, calcetines adecuados, ropa adaptada a la época del año, una prenda impermeable, protección solar, una cantimplora, documentación, teléfono móvil y un pequeño botiquín. Si se duerme en albergues, también puede ser necesario llevar saco de dormir.
La mochila tampoco debería convertirse en una carga excesiva. La Xunta recomienda que no supere los 10 kilos y aconseja probarla durante el entrenamiento previo para comprobar que resulta cómoda.
Una buena regla es sencilla: si dudas sobre si algo realmente va a ser necesario, probablemente puedas dejarlo en casa. En el Camino, llevar menos también puede significar caminar con más libertad.
¿Cómo puede influir el Camino de Santiago en nuestro bienestar emocional?
Recorrer el Camino de Santiago implica mucho más que caminar durante varias horas al día. También supone cambiar temporalmente de entorno, reducir el ritmo habitual y prestar atención a aspectos que, en la vida cotidiana, pueden quedar en segundo plano. El Camino Primitivo, con sus paisajes naturales y sus etapas exigentes, ofrece un contexto especialmente propicio para ello.
La actividad física está relacionada con diferentes beneficios para la salud mental y el bienestar. La Organización Mundial de la Salud señala que caminar y otras formas de actividad física pueden contribuir a mejorar la salud mental, la calidad de vida y el bienestar general.
Alejarse del ritmo cotidiano
Durante el Camino, las prioridades cambian. Hay que caminar, descansar, comer y decidir cómo afrontar la siguiente etapa. Esa simplificación puede ofrecer un descanso de algunas de las demandas habituales y permitir prestar más atención al momento presente.
Caminar ayuda a cambiar el foco de atención
El movimiento, el paisaje y el contacto con la naturaleza forman parte de la experiencia. La OMS también señala que la exposición a entornos naturales se relaciona con beneficios para el bienestar y la salud mental.
El valor de avanzar paso a paso
Una etapa larga puede parecer difícil cuando se piensa en todos sus kilómetros de una vez. Sin embargo, caminar obliga a concentrarse en el siguiente tramo. Avanzar poco a poco también puede ser una forma de experimentar que los objetivos grandes se construyen mediante pequeñas acciones.
Tiempo para escucharse
El Camino proporciona momentos de conversación, pero también de silencio. No es necesario convertirlos en una búsqueda de respuestas: simplemente disponer de tiempo sin las interrupciones habituales puede favorecer la reflexión personal.
Compartir el camino también importa
El bienestar no depende únicamente de los momentos de soledad. Las conversaciones con otros peregrinos, la ayuda entre caminantes y las experiencias compartidas forman parte de una dimensión social que también puede enriquecer el recorrido.
Por eso, el Camino Primitivo puede entenderse desde diferentes perspectivas. Para algunos será principalmente un reto físico; para otros, un viaje cultural o una experiencia personal. No existe una única manera correcta de vivirlo.

Consejos para disfrutar del Camino Primitivo
Preparar bien el Camino Primitivo no significa tener cada minuto del viaje organizado. De hecho, una de las mejores formas de disfrutarlo es dejar cierto margen para adaptarse a lo que vaya surgiendo durante el recorrido.
El primer consejo es respetar el propio ritmo. No todos los peregrinos tienen la misma preparación física ni necesitan caminar al mismo ritmo. Si una etapa resulta especialmente exigente, reducir la velocidad o hacer una pausa puede ser una mejor decisión que intentar cumplir un horario a toda costa.
También conviene escuchar al cuerpo. El cansancio es normal, pero un dolor que persiste o empeora no debería ignorarse. Descansar adecuadamente, mantenerse hidratado y alimentarse bien son aspectos básicos para afrontar las siguientes jornadas.
El Camino puede ser también una oportunidad para reducir el uso del teléfono móvil. No es necesario desconectarse completamente, pero reservar algunos momentos sin pantalla permite prestar más atención al paisaje, a las personas que nos acompañan y a nuestras propias sensaciones.
Por último, conviene recordar que no todo tiene que salir exactamente como estaba previsto. El tiempo puede cambiar, una etapa puede resultar más dura de lo esperado o simplemente podemos necesitar parar antes. Aprender a adaptarse también forma parte del Camino.
El Camino Primitivo como experiencia de transformación personal
No todas las personas que recorren el Camino Primitivo lo hacen buscando una transformación personal. Para algunas, el objetivo es simplemente llegar a Santiago; para otras, conocer nuevos lugares, afrontar un reto físico o vivir una experiencia diferente. Sin embargo, varios días caminando pueden generar un espacio poco habitual para revisar prioridades, observar cómo nos enfrentamos a las dificultades y prestar atención a lo que necesitamos.
La propia dinámica del Camino obliga a reducir el ritmo. Hay momentos de cansancio, etapas que requieren esfuerzo y situaciones que no siempre salen según lo previsto. También existen momentos de calma, conversaciones inesperadas y paisajes que invitan a detenerse.
No es necesario buscar una experiencia extraordinaria en cada etapa. A veces, el valor está precisamente en lo cotidiano: caminar, descansar, respirar y continuar.
Desde esta perspectiva, el Camino Primitivo puede convertirse en mucho más que un recorrido hasta Santiago: una experiencia en la que cuerpo, mente y entorno forman parte del mismo viaje.
Preguntas frecuentes sobre el Camino Primitivo
¿Cuántos kilómetros tiene el Camino Primitivo?
El recorrido entre Oviedo y Santiago de Compostela tiene alrededor de 310 kilómetros, aunque la distancia puede variar según el itinerario y las variantes elegidas. La UNESCO establece 311,31 kilómetros para el recorrido del Camino Primitivo incluido en la declaración de Patrimonio Mundial. (whc.unesco.org)
¿Cuántos días se necesitan para hacer el Camino Primitivo?
No existe un número de días establecido. La duración depende del ritmo, la preparación física y el tiempo disponible de cada peregrino. Unas dos semanas pueden servir como referencia orientativa, aunque el recorrido puede organizarse en más o menos jornadas según las necesidades de cada persona.
¿Es el Camino Primitivo adecuado para principiantes?
Sí, siempre que exista una preparación física adecuada. Es una de las rutas más exigentes del Camino de Santiago, por lo que conviene entrenar previamente y planificar las etapas de acuerdo con las propias capacidades.
¿Cuál es la mejor época para recorrerlo?
Primavera y otoño ofrecen temperaturas generalmente más moderadas y unas condiciones atractivas para caminar. El verano proporciona más horas de luz, aunque puede haber jornadas calurosas, mientras que el invierno requiere mayor planificación por las condiciones meteorológicas, especialmente en las zonas de montaña.
¿Qué hace diferente al Camino Primitivo?
Su importancia histórica, el paisaje de montaña, la menor urbanización de algunos tramos y la exigencia física le proporcionan una personalidad propia dentro de los Caminos de Santiago. A ello se suma su vinculación con los primeros momentos de la peregrinación jacobea y la variedad de paisajes que atraviesa entre Asturias y Galicia.
Conclusión
El Camino Primitivo reúne historia, naturaleza, patrimonio y un importante desafío físico. Pero su valor no está únicamente en llegar a Santiago. El recorrido también ofrece la posibilidad de cambiar de ritmo, alejarse durante unos días de las rutinas habituales y prestar atención a aspectos que normalmente quedan en segundo plano.
Cada peregrino encontrará su propia razón para hacerlo y vivirá la experiencia de una manera diferente. Quizá ahí esté una de las grandes riquezas del Camino: que el destino sea el mismo, pero el viaje nunca sea igual para dos personas.